• Ortiz Remacha

UNA PROFESIÓN DIFÍCIL



En 1982 recibí, después de mi paso por Radiocadena Española en Madrid, un sobre en casa con el título de técnico de radio y televisión. Que entonces firmaba el subdirector general de gestión administrativa del Ministerio de Presidencia. Paso previo para obtener, días más tarde, el carnet profesional de Radio y TV. Un acontecimiento formidable para mi y que ponía en valor mi trabajo como locutor comentarista desde seis años antes.

Mi primera credencial de informador deportivo la conseguí en 1983 a través de la ya desaparecida Unión de Periodistas Deportivos de España, al año siguiente el de la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva y tres años después, en 1987, el carné profesional de periodista de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España por la entonces Asociación de la Prensa de Aragón, desde el año pasado también Colegio Profesional de periodistas.

La Asociación de la Prensa Deportiva de Zaragoza se constituyó hará unos treinta años y su primer presidente fue Vicente Merino, que organizaba la Gala del Deporte Aragonés y que desde el siglo XXI es responsabilidad del Gobierno de Aragón. La evolución periodística desde los años ochenta hasta ahora ha sido intensa pero jamás ha unido a un colectivo tan escasamente corporativo como el nuestro. Según la directiva entrante, compañeros de un periódico o de una emisora de radio o de televisión, se daban de baja por pertenecer a un medio u otro.

Les aporto un último detalle; al comienzo no teníamos sede oficial, les hablo de hace casi cuarenta años, un entrenador de fútbol amigo propuso que fuera un bar donde tuviéramos nuestra dirección oficial. Que es lo que hacían los clubes de fútbol regional, algunos de ellos, por aquel entonces. Ahora las nuevas plataformas, el cambio de la propiedad de los medios públicos y privados, han abierto todavía más complicaciones para nuestra independencia y progreso económico porque se buscan empleados baratos, que hagan de todo y que no tengan opinión.