• Ortiz Remacha

SUFRIMIENTO Y DOLOR



Pues ya estamos en la pomada, no la que pretendía Torrecilla, simplemente la que aliviaría las hemorroides de un alejamiento de los puestos que arrojan a la perdición del fútbol aficionado. Mañana es el momento de conseguir la primera victoria en la Romareda y comenzar a poner tierra de por medio con el sufrimiento. Algo, por otra parte, consustancial con el equipo aragonés a lo largo de los últimos años.


Si me hubieran dicho en Salónica, el último desplazamiento continental del Real Zaragoza, que sería el sexto encuentro con el equipo leonés en una década no me lo hubiera creído. Pero las cosas cambian, generalmente a peor, y sacar la cabeza de las cloacas es fundamental para terminar de extraer el cuerpo de los albañales de la Liga.


Luego habrá tiempo de pensar en luchar por estar arriba y de superar esta temporada para volver a empezar la campaña que viene. Con menos fuerza, más cansancio, un lapso histórico indecente y el baile de entusiasmo de quienes mantienen su juguete entre las manos aunque no funciones.


Sufrir, sufrir, sufrir y volver a sufrir. Que es la variante del respetado y polémico Luis Aragonés con el verbo ganar. Pero recordemos que tenemos derecho al dolor pero no al sufrimiento. Padecemos hasta la depresión, en algunos casos, por hechos que ya han sucedido o que pensamos que van a ocurrir, oscureciendo la realidad por nuestras emociones negativas. El dolor, por el contrario, es inevitable.


En todo caso no depende de los seguidores blanquillos sino de lo que representen los jugadores en el escenario, el director entre bambalinas y los productores gestionando el negocio.


Que van dos por tres calles y con supuestos pactos que pueden quedarse en papel mojado y volver a las cloacas por el sumidero.