• Ortiz Remacha

SER CONSTANTES O CANSINOS



No hay forma de conocer lo que pasa en las cocinas del Real Zaragoza. La puerta está cerrada a cal y canto y tanto el chef como los pinches, los camareros y el encargado siguen yendo de un lado a otro y solamente asoman la cabeza de vez en cuando.


Algunos se quieren marchar, otros dan la impresión que sí pero que no, los hay que no dicen esta boca es mía y también se palpa que entre el crédito de la Liga, la ampliación del concurso de acreedores y que la afición está cansada de tanta historia, existe un plan de seguir por si acaso se asciende un año de estos y se olvida esta etapa ominosa del Real Zaragoza.


Y mientras tanto, tres partidos en ocho días. Que son fundamentales para conocer el propósito del club para 2022 y empezar a mover el mercado de invierno e incluso el de los entrenadores para cargarse a JIM en el caso de tener que lanzar una cortina de humo para salvar sus nalgas de la protesta colectiva.


Lo que se decía desde las Cruzadas ser un cabeza de turco, o como lo define la Real Academia de la Lengua, “persona a quien se achacan todas las culpas para eximir a otras”.


Una táctica tan vieja como las guerras entre Cristianos y Musulmanes y cuyo final jamás llega en una espiral que no soluciona los problemas.


Esperaremos acontecimientos pero una cosa es la constancia y otra muy diferente ser cansinos, es decir, pesados y molestos por la lentitud de tus movimientos.