• Ortiz Remacha

PRÓXIMA PARADA



Una vez que la Copa hace un pequeño paréntesis, mañana conoceremos el rival del Real Zaragoza en la próxima eliminatoria, hay que centrarse en la Liga. Partido a partido, sin mirar más allá de conseguir los cincuenta puntos. Otra temporada más, otro año más, mientras nos acercamos a las dos décadas de equipos como el Sporting de Gijón, por poner un ejemplo.


Aún recuerdo, a finales de los noventa del siglo pasado, cuando el Real Zaragoza acudió al Molinón y la afición recibió de espaldas al conjunto asturiano que descendió esa campaña a Segunda División. Una sensación de tristeza por empatía con una afición que disfrutó de grandes tardes de fútbol con jugadores como Quini, Megido o Churruca y una cantera como la de Mareo, que nos entregó a futbolistas como Villa, máximo goleador de la selección española de fútbol.


El lunes a las cuatro de la tarde recibe el Real Zaragoza al Éibar en la Romareda. En un día festivo, con menos público por el puente y ante un adversario que siempre fue inferior a los blanquillos hasta su ascenso a Primera División y su intermitencia estos últimos años.


Recuerdo cuando a finales de los noventa el Real Zaragoza jugó en Ipurúa la Copa del Rey en las primeras eliminatorias: la diferencia era abismal entre ambos conjuntos pero el detalle inolvidable fue que, al darle paso a dos compañeros al terreno de juego una vez finalizado el partido, el aparato del inalámbrico cayó al suelo porque cada uno fue con su micrófono a entrevistar a un futbolista blanquillo y se desengancharon los cables.


Algo que ahora no podría ocurrir porque no dejan estar en el terreno de juego a las emisoras de radio y por los cambios tecnológicos de los últimos veinticinco años.


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