• Ortiz Remacha

MIRANDO PARA OTRO LADO



Días de resaca y de dolor de cabeza mirando la clasificación del Real Zaragoza en posición de descenso. Es cierto que es muy pronto aún para perder los nervios o entrar en estado de alarma, pero a mí me gustaría más encabezar la tabla aunque tampoco fuera definitivo.


Se escuchan pocas cosas al margen de las declaraciones post partido en clave de calma y tranquilidad. Se acepta que es mejor disponer de ocasiones aunque no se consiga el gol que no acercarse a la puerta contraria pero preocupa que de ocho disparos entre los tres palos los adversarios hayan conseguido cinco dianas.


Si no consigues marcar y cada fallo te penaliza con un tanto del rival en cinco partidos disputados y ante adversarios de talla media o baja, la sensación de angustia puede provocar situaciones desagradables.


Asumes que eres incapaz de conseguir un gol y que los demás lo harán en cualquier momento y comienzas a bajar los brazos. Algo peligroso en un deporte como el fútbol de Segunda División tan largo en su competición y lleno de sobresaltos.


Debemos asumir la realidad que consiste en seguir trabajando con dureza y para conseguir los objetivos. Que no terminan de estar claros y que, del ascenso, han ido rebajándose a los play off. A este paso será, como la temporada pasada, mantener el equipo en Segunda División.


El público ya acude al campo, se da cuenta de lo que pasa, anima al equipo, prefiere no mirar al palco presidencial y desea solamente no sufrir. Pero esta actitud conlleva un desgaste agotador y puede llegar un momento en que el ánimo desaparezca por falta de estímulos.