• Ortiz Remacha

LA ROMAREDA



Como les comentaba ayer ser mediocre y contar con el favor del poder económico, político o social, no significa saber conducirse hacia los objetivos más importantes, mantener el estatus y permanecer en la cresta de la ola aunque ésta sea muy baja y casi en la orilla.


La polémica por la remodelación de la Romareda, seguir en la misma ubicación o cambiar el escenario del recinto deportivo, hace que se mire hacia otro lado con la tranquilidad de los marcadores favorables de las últimas semanas.


La táctica de la distracción, de poner el foco en otro lugar para seguir en la pomada, arriba o abajo, a favor o en contra. Todo es manipulable y depende de las expectativas o ilusiones de terceros, en este caso de miles de zaragocistas. Más de los que ellos piensan.


Creo que la necesidad de convertir el estadio municipal en un lugar icónico para la ciudad es algo que se ha dejado de la mano y que ha contribuido al declive del club. Disponer de un estadio donde acoger a más de cuarenta mil espectadores, de organizar un punto de encuentro para la afición que también podría ser de negocio para el club y para Zaragoza, es necesario.


Y que pueda albergar partidos de la selección española de fútbol, finales de Copa, participación en un Mundial o una Eurocopa, conciertos y otras actividades importantes para el público zaragozano es fundamental de cara al progreso. De la misma forma que pensar en el regreso a Primera División.

Sobre si debe reconstruirse la Romareda o levantar otro escenario, eso es cosa de los políticos que son los que pueden y deben tomar la decisión final. Pero sería interesante que recabasen la opinión de la afición y que se desarrollase con el mayor consenso posible.