• Ortiz Remacha

HARTAZGO



Parece como un chiste de mal gusto pero estamos acostumbrados a ellos como en una noche de humor viendo la televisión con el aburrimiento como ancla. Sonrisas y parabienes en un desencajado consejo de administración que se reúne para preparar la junta general de accionistas el 21 de diciembre con la filtración de un superávit de tres millones de euros aunque la deuda neta sea todavía de sesenta y ocho. ¡Casi nada lo del ojo y lo llevaba en la mano!


Albricias, fuegos artificiales, aplausos, baile desenfrenado, abrazos a todos los aficionados del Real Zaragoza. Séptimo año con superávit y vísperas de un partido que hará el número catorce con tan solo una victoria en la clasificación y en zona de descenso.


Juan Ignacio Martínez ha dicho que la situación es crítica; él es el único portavoz de un club que se esconde en sus profesionales para que den la cara. Aunque le queden dos o tres partidos si no gana el equipo.


Comprendo a JIM porque un entorno tóxico hace difícil trabajar aunque la afición reconozca su esfuerzo y hasta el de la plantilla porque, de donde no hay, no se puede sacar.


Pero ya estamos como siempre; pensando en echar al técnico, fichar a alguien conocido o de la casa, decir que el consejo ha conseguido una importante reducción en la deuda, esperar al mercado de invierno y a una lucha desgastadora para evitar el descenso.


Si quieren que les sea sincero, estoy ya muy cansado de que se repita siempre la misma historia. Ojalá pase algo para que se ponga el punto final a una situación tan desagradable como escasamente soportable.