• Ortiz Remacha

EL SÁBADO EN LA ROMAREDA




Tener la Romareda en un estado ruinoso incomparable a cualquier otro estadio del fútbol profesional de nuestro país, conocer cómo están los campos y las instalaciones de la Ciudad Deportiva, el silencio de los administradores sobre el futuro del club, las salidas que se anuncian de futbolistas que se marcharán por la puerta de atrás, la llegada de repuestos que apenas aportarán nada excepto que se hable de su aterrizaje, el crecimiento organizativo en redes de la concentración de protesta en la Romareda antes del partido contra el Valladolid, la entrada posterior al minuto diez de partido y la pañolada en el minuto 32, van a iluminar la oscuridad que rodea al Real Zaragoza.


O tienen un as en oculto la manga y dan la sorpresa con una venta relámpago y adiós, muy buenas, o habrá que esperar al término de la temporada. Si se mantiene en Segunda se podría intentar el traspaso de la propiedad con el asunto de la construcción de la nueva Romareda y algunas ayudas de la Liga y las Instituciones políticas.


Cabe también la posibilidad de que, aún salvándose, el club desaparezca. Incluso que descienda al fútbol aficionado quedándose algunos de los accionistas para comenzar desde cero una vez conocen ya el mercado, los agentes, la Liga y demás folclore futbolístico para comenzar de nuevo, echando mano de algún conocido exfutbolista (no me refiero en absoluto a Ánder Herrera) para tapar la explosión de tristeza y desgracia de la afición blanquilla.


No lo sé, pero como dijo el Dalai Lama "Espera lo mejor pero prepárate para lo peor".