• Ortiz Remacha

EL GRITO DE LAS PEÑAS



La salida de Clemente, la prevista de Íñigo Eguaras según publica El Periódico de Aragón, el silencio de la dirección general y presidencia del club, el hecho de que se haya filtrado la necesidad de la venta para salir de la zozobra de finales de enero, la reacción de las peñas zaragocistas a nivel individual y desde la Federación, al margen de los comentarios de los seguidores blanquillos en las redes sociales, hacen que se muevan las entrañas del club hasta provocar dolor.


Mientras tanto el Real Zaragoza sigue enviando a travñes de twitter entrevistas a jugadores, detalles de recuperadores de balón, paradas de Cristian y demás actualidad que no hace sino provocar todavía más al zaragocismo por irrelevantes.


Se han cerrado las fuentes sobre la venta del club, la burbuja en torno a los dirigentes es cada vez más sólida e impenetrable y todo o nada puede ocurrir a partir de mañana. Está claro que no han sido capaces de obtener ningún beneficio en todos estos años y que el papel de salvadores finalizó hace tiempo con tantos fracasos en proyectos que terminaron, en el mejor de los casos, en la salvación del equipo al descenso al fútbol aficionado.


Está claro que siempre recordaremos esta etapa, del mismo modo que la época negra del Real Zaragoza de los años cuarenta cuando se bajó a Tercera División.


Y otra vez comienza a sonar la palabra “desaparición”, con voces a favor y voces en contra, algunos cansados de estos años de sufrimiento y otros que no desean la muerte del club. Todo en un ambiente crispado, de tensión, sin que de la impresión de normalizarse excepto con un giro de timón inesperado y una entrada de capital sin precedentes.