• Ortiz Remacha

DOS POR TRES CALLES



La situación que atraviesa el Real Zaragoza es tan grave como difícil de resolver. Lo hemos visto esta mañana en la comparecencia de Lapetra después de la junta de accionistas del Real Zaragoza. Es complicado que una propiedad con personas de tanto peso económico, mediático, financiero y social no esté unida de cara a solucionar el presente y el futuro de la entidad.

Ha sido, en consecuencia, un fracaso en toda regla y que vayan dos por tres calles dejan al club en un punto muerto que anula cualquier proyecto de solución a corto plazo.

Daba la impresión de un cierto interés del consejo de administración y resto de accionistas minoritarios que la construcción de un estadio fuera de la Romareda podría unir a las diferentes facciones y buscar un acuerdo. Pero no parece posible en este momento.

Christian Lapetra se ha expresado como portavoz del club ya que se trata de un presidente por delegación, que cobra por su trabajo pero que no lidera ni mucho menos el consejo. Y de sus silencios o cambios de tercio se extraen conclusiones por el propio sentido común y conocimiento de las familias en cuestión.


Solamente deseo que se llegue a un final que no sea el abandono, el hundimiento, una venta a la desesperada y el término de casi noventa años de historia con el zaragocismo impotente a la hora de presenciar una indeseada desaparición.