• Ortiz Remacha

DELECTACIÓN NEPÓTICA



Primero fueron los días previos al partido en la Romareda del Real Zaragoza contra el Huesca. Daba la impresión que nos encontrábamos ante un acontecimiento histórico por la intensidad con la que desde la web del club aparecían exjugadores, antiguos técnicos y declaraciones de importantes componentes de la plantilla.


Animados por esta circunstancia los medios cercanos al club ofrecían otras posibilidades de interés para los seguidores blanquillos. Como nunca se abrían espacios de cara a llamar la atención para las expectativas del encuentro.


En mi opinión, simplemente para evitar las quejas y el desánimo de una afición que deseaba regresar al coliseo zaragozano como antes de la pandemia. Y que pensaba que se iba a ganar aunque fuera por todo aquello que los seguidores blanquillos le habían regalado a su equipo, en posiciones de descenso y sin conocer la victoria en casa.


Después llegaba el día del Pilar y con el buen tiempo, el regreso parcial de la Ofrenda y la emoción de poder juntarse las familias y los amigos, los dos puntos perdidos en la Romareda pasaron a un segundo plano.


La resignación ha hecho mella en muchos zaragocistas y ya no hace tanto daño la novena temporada en Segunda División, que no se gane un partido más que con el colista y que se tenga menos puntería que con una escopeta de feria.


El buenismo de la propiedad, aguantar el chaparrón sin pestañear, el cierre de la burbuja, mirarse al ombligo con delectación nepótica y apartar en la medida de lo posible los comentarios críticos, hace que la afición aguante carros y carretas, que diría José María García.


Que es, sin duda, el primer paso al distanciamiento de la gente y al abandono.