• Ortiz Remacha

CAIGA QUIEN CAIGA



Tregua hasta el sábado cuando volverá la Liga con el cebo de las declaraciones de Juan Ignacio Martínez previas al desplazamiento a Las Palmas donde el Real Zaragoza tendrá difícil continuar con su imbatibilidad frente a un conjunto bien ensamblado y que tiene como objetivo el ascenso.


Recuerdo que todo cambió después de perder 2-0 en el estadio de Gran Canaria hace unos años y decir adiós al ascenso de categoría. El llanto de Bono al final del encuentro, abrazado a Cedrún sobre el terreno de juego, que significó la plataforma de lanzamiento del meta marroquí que ahora triunfa en Sevilla y el desfondamiento del Real Zaragoza.


Desplazamiento de seguidores a Las Palmas, emoción hasta el final, ese cabezazo de Dorca que pudo modificar la historia y el comportamiento deportivo del público canario en general que trasladó a los aficionados blanquillos su condolencia por quedarse fuera del ascenso al terminar el choque.


En el aeropuerto, después de un formidable despliegue informativo con el inicio de la explosión de las nuevas tecnologías, tuve la oportunidad de caminar arriba y debajo de la sala de embarque con Carlos Iribarren que estaba completamente desolado. Y también de intercambiar proyectos e ilusiones para la siguiente temporada con la familia Yarza. No recuerdo ahora si mantuve alguna conversación con Sáinz de Varanda que, por entonces, apenas tenía presencia en las decisiones del club.


Después, cambios estructurales en la dirección deportiva y cuerpo técnico, fracasos deportivos recurrentes y el silencio absoluto que ha engullido a una propiedad que solamente piensa en la huída hacia adelante pase lo que pase y caiga quien caiga.