• Ortiz Remacha

A ESPERAR, QUE NO A DESESPERAR



Pues parece que se ha conseguido un consenso con la remodelación de la Romareda o de la construcción de un estadio nuevo. Y pronto, además, según el interés de partidos políticos e Instituciones diferentes, incluso con la llegada a Zaragoza del presidente de la Federación española de fútbol.

Ojalá comiencen pronto las obras, se lleguen a los acuerdos necesarios para caminar juntos hacia un proyecto fundamental y de prestigio para la ciudad. De la misma forma que en 1957, la inauguración de la Romareda significó un crecimiento para Zaragoza en los urbanístico y en la dimensión deportiva, ya que pronto llegaría la época de “Los Magníficos” sobre un terreno de juego que llegaría a ser histórico con el Mundial 82, Los Juegos Olímpicos del 92 y varias finales de Copa del Rey.

En lo deportivo habrá que esperar. Ya pasaron los seis años en el infierno pronosticados por Javier Tebas y el ciclo de siete años de vacas gordas y vacas flacas al que hacía referencia José, hijo de Jacob, al interpretar uno de los sueños del faraón de Egipto, que se recoge en el Antiguo Testamento.

Ya son nueve y, si no ocurre un milagro, serán diez porque la actual plantilla da solamente para acercarse a la zona de promoción. Por lo menos, de momento. Ya sabemos que la Segunda División es muy larga y complicada pero que “en ocasiones veo muertos”, como diría el chaval de El sexto sentido, una película que me pareció espectacular.

Pues a esperar, que no a desesperar, a celebrar el centenario de la Federación aragonesa de fútbol el próximo mes de enero y ojalá vayamos todos abrazados a inaugurar la Romareda más pronto que tarde.